Mokomae es el nombre de un ancestro guerrero de la tribu Ure, que habitaba la zona de Poike en tiempos ancestrales. Hoy ese nombre resuena a través de Tito Hormazábal Araki, un tatuador rapanui que ha decidido llevar ese nombre como identidad propia, conectando su presente con la historia de su tribu y sus raíces polinesias. «Iorana, bienvenido Mokomae» — así se presenta este hombre que ha dedicado su vida a recuperar y mantener vivo el arte del tatuaje tradicional rapanui, un legado que casi desaparece tras la llegada de los misioneros europeos y que hoy resurge como símbolo de identidad cultural.

El Ancestro Mokomae y la Tribu Ure de Poike
La tribu Ure tiene profundas raíces en la historia de Rapa Nui. Procedentes de la zona de Poike, los ancestros de Mokomae fueron parte integral de la sociedad rapanui prehispánica. Uno de sus descendientes modernos es Luis «Tito» Hormazábal Araki, hijo de un chileno que llegó a trabajar en la construcción del aeropuerto de Mataveri y una madre rapanui que le transmitió el orgullo ancestral de su tribu.
Tito no siempre llevó el nombre Mokomae. Pero buscando reafirmar su sangre materna y su cultura, decidió adoptar ese nombre como forma de honrar a sus ancestros. «Nací en la isla. Soy un mestizo que ama ambas culturas. De mi madre heredé el orgullo de ser rapanui, su espiritualidad y las costumbres ancestrales. Aunque no hablo con fluidez, me gusta la lengua y continúo aprendiendo. De mi padre, que llegó a la isla a trabajar en la compañía que construía el aeropuerto, aprendí disciplina y respeto por la familia. En mis 34 años, nunca lo he escuchado siquiera levantar la voz a mi madre», recuerda Mokomae con admiración.
El significado de llevar este nombre es profundo: representa la continuidad entre la tribu ancestral Ure y las nuevas generaciones rapanui que luchan por mantener su identidad en un mundo que cambia constantemente.

Tito Hormazábal Araki: Tohunga ta Moko Moderno
Un Tohunga ta Moko es un maestro tatuador rapanui, guardián de los conocimientos ancestrales del arte del tatuaje. Tito Hormazábal es uno de los pocos maestros vivos de esta tradición en Rapa Nui. Su trayecto comenzó en los años 90, cuando una antropóloga polinesia de renombre, Tricia Allen — experta en tatuaje polinesia — visitó la isla en 1992 durante la filmación de «Rapa Nui», la película de Kevin Costner.
«Tricia comenzó a invitarme a mí y a Andrés ‘Panda’ Pakarati a convenciones de tatuaje en Tahiti, de manera que hoy tenemos la tecnología y acceso a equipamiento moderno», cuenta Mokomae. Esas invitaciones marcaron un punto de inflexión: mientras el mundo del tatuaje occidental avanzaba, los maestros rapanui como Tito accedieron a herramientas nuevas sin perder la raíz ancestral de sus diseños.
Hoy, Mokomae ha realizado más de 5,000 tatuajes en los 18 años que lleva trabajando. «Hago una fusión de tatuaje polinesia y rapanui, ya que cada isla de Polinesia tiene su propia manera particular de dibujar sus símbolos», explica con orgullo. Pero con esa expansión de alcance vino también una responsabilidad ética: «El tatuaje en el cuerpo es una operación dolorosa, pero el dolor es manejable. Lo más importante es la higiene. El cuidado en todo el proceso es tan importante como la hidratación intensiva que debe seguir, al menos, una semana después del tatuaje. Estamos en medio del océano. Miles de personas pasan por aquí. Tenemos que cuidarnos.»

La Evolución del Tatuaje en Polinesia
Antes de que llegaran los europeos, los lenguajes polinésicos no estaban escritos. Eran únicamente orales, pero se reforzaban a través del tatuaje y la pintura corporal. Los diseños simbólicos del tatuaje servían para expresar identidad y personalidad. Indicaban rango social, madurez sexual y genealogía — información que hoy estudiosos de los orígenes de los polinesios reconocen como esencial para entender la estructura de las sociedades del Pacífico.
El tatuaje era considerado sagrado en los cultos ancestrales y la mitología de las islas, practicado solo en lugares especiales y durante ceremoniaso rituales pertinentes. En el pasado, todas las personas desde el inicio de la pubertad eran tatuadas. El tatuaje normalmente comenzaba alrededor de los 8 años y se completaba paso a paso. Con el paso de los años, el cuerpo humano se convertía en una verdadera obra de arte, con diseños destinados a durar por la eternidad.
La conexión entre el tatuaje y la divinidad en Polinesia es profunda. Los diseños no eran meramente decorativos, sino que transportaban significados espirituales y conexiones con los dioses de la mitología rapanui.

El Tatuaje como Identidad Rapanui
Poco después de la llegada de los misioneros europeos, esta práctica fue estrictamente prohibida. La imposición de la religión cristiana no contemplaba las formas de expresión ancestrales rapanui. Durante más de un siglo, el arte del tatuaje desapareció de la isla, una víctima más de la colonización cultural.
Fue recién a principios de los años 1980 que el arte del tatuaje renació. Los polinesios comenzaron a renovar su relación con su herencia cultural y ahora se sienten orgullosos de su identidad. Hoy jóvenes y menos jóvenes buscan a Mokomae con motivaciones diversas: algunos por razones estéticas, otros porque buscan reafirmar su identidad rapanui.

«Ahora hay un interés fuerte entre los jóvenes en tatuarse, tanto hombres como mujeres, principalmente por aspectos estéticos, pero también para reafirmar su identidad rapanui», confirma Mokomae. «Algunos vienen porque está de moda. Otros vienen porque están borrachos y después se arrepienten. Simplemente no acepto trabajar en esos casos.»
Es una ética de maestro: no cualquier cuerpo recibe el arte del tatuaje. Debe haber una intención, una conexión consciente con la tradición. La comprensión de que llevar un tatuaje rapanui es parte de una cadena ininterrumpida que viene desde la iconografía y la tradición oral rapanui.
Mokomae puede mostrar archivos de una amplia variedad de tatuajes que ha realizado, cada uno único, cada uno contando una historia diferente en el cuerpo de quien lo porta. Cada línea, cada símbolo, es una palabra en un idioma que casi se perdió pero que hoy resurge con fuerza.

El Futuro del Legado
A veces Mokomae ve a mujeres embarazadas en su estudio. Se le ocurre entonces algo que lo preocupa: «Pienso que debería dejar un descendiente que pueda hacer tatuajes aquí en la isla. Con la continua mezcla cultural, este arte podría perderse…»
Es una reflexión profunda sobre la continuidad. Así como la tribu Ure ha permanecido durante siglos en Rapa Nui, el arte del tatuaje debe encontrar sus portadores del mañana. Mokomae no es solo un tatuador — es un guardián de un conocimiento que, como sus ancestros, debe pasar de generación en generación.
El nombre Mokomae es hoy un símbolo viviente de esa continuidad. Cada línea que traza en la piel de sus clientes es un acto de resistencia cultural, un voto de confianza en que la identidad rapanui seguirá brillando bajo el sol del Pacífico.
Preguntas Frecuentes Sobre Mokomae y el Tatuaje Rapanui
¿Quién fue el ancestro Mokomae?
Mokomae fue un ancestro guerrero de la tribu Ure que vivía en la zona de Poike en tiempos prehispánicos de Rapa Nui. Hoy, Tito Hormazábal Araki ha adoptado ese nombre como forma de honrar a sus ancestros y reafirmar su identidad rapanui.
¿Qué es un Tohunga ta Moko?
Un Tohunga ta Moko es un maestro tatuador rapanui, guardián de los conocimientos ancestrales y técnicas del arte del tatuaje tradicional. Tito Hormazábal es uno de los pocos Tohunga ta Moko vivos en Rapa Nui hoy.
¿Cuántos tatuajes ha realizado Mokomae?
Mokomae ha realizado más de 5,000 tatuajes en los 18 años que ha estado trabajando como maestro tatuador, combinando técnicas polinesias con diseños rapanui únicos.
¿Cómo fue que Mokomae se convirtió en tatuador?
Tito Hormazábal comenzó su carrera como tatuador en los años 90 gracias a invitaciones de Tricia Allen, una antropóloga polinesia experta en tatuaje, quien lo invitó a convenciones en Tahiti donde tuvo acceso a tecnología y equipamiento moderno.
¿Por qué el tatuaje rapanui casi desapareció?
Los misioneros europeos prohibieron estrictamente la práctica del tatuaje después de su llegada, considerándola contraria a la religión cristiana. Fue recién a principios de los años 1980 que el arte comenzó a renacer como símbolo de identidad cultural rapanui.