Pinturas en Losas de Piedra en Orongo

Durante la  visita a las casas de piedra en Orongo, dónde se solía efectuar  el culto del Hombre Pájaro, el comandante Geisler y su contador Weisser  pudieron constatar que en el interior de las habitaciones, justo frente a la entrada o también en el cielo de las casas, se encontraban revestimientos murales consistente en losas o lajas de piedra con pinturas hechas con colores térreos (rojo, blanco y negro). Una de estas losas medía 0,94m de alto, 0,34m de ancho en la parte superior y 0,25m de ancho en la inferior, y sus glifos representaban a una figura divina.

 

Después de la unificación de los diversos estados alemanes bajo el canciller Bismarck, Alemania también se embarca en la campaña de colonizar tierras para su Majestad el Kaiser (1881), siguiendo los pasos de los ingleses, franceses, americanos y españoles de la época. A ello se le suma el creciente interés científico de los europeos en la misteriosa isla Rapa Nui con sus megalíticas estructuras pétreas.

 El comandante del cañonero alemán “Hyäne”, anclado en ese entonces en Valparaíso, estaba a punto de zarpar hacia Samoa cuando recibió la orden de visitar e investigar los restos de una antigua cultura en la Isla de Pascua para el Museo Real de Berlin. Después de 24 días de navegación avistaron la pequeña isla y fondearon en la bahía de Huareva en Vaihú. El Comandante Geisler fue gentilmente recibido por un europeo, Alexander Salmon, quién se presentó como pariente de la familia real tahitiana y representante de la firma tahitiana Brander. Con su ayuda, los alemanes lograron visitar la isla y efectuar las inverstigaciones etnológicas que le fueron encomendadas. En su informe podemos leer: “Los habitantes son de aspecto polinésico-caucásico, no son más de 150 personas viviendo en Mataveri y 50 en Hanga Roa. Los isleños son seguros de si mismos, inteligentes y muy  hábiles, pero es notable la total desaparición de una colectividad políticamente independiente y de un sentido comunitario respetuoso con sus autoridades,  tan habitual en la polinesía. La lengua se parece a la de Samoa, pero con una pronunciación menos clara. También su hospitalidad es inferior al resto de los polinésicos y está más bien basada en el interés material. Ello sólo es explicable por la escasez de recursos del pueblo rapanui. Entre ellos el robo es poco habitual, casi vergonzoso, pero con los europeos la cosa es diferente. 

Anuncio Destacado

Anuncio Destacado

Durante la  visita a las casas de piedra en Orongo, dónde se solía efectuar  el culto del Hombre Pájaro, el comandante Geisler y su contador Weisser  pudieron constatar que en el interior de las habitaciones, justo frente a la entrada o también en el cielo de las casas, se encontraban revestimientos murales consistente en losas o lajas de piedra con pinturas hechas con colores térreos (rojo, blanco y negro). Una de estas losas medía 0,94m de alto, 0,34m de ancho en la parte superior y 0,25m de ancho en la inferior, y sus glifos representaban a una figura divina. La losa contigua muestra a uno de los primeros barcos europeos  que deben haber avistado los isleños de la época. En general, las diferentes losas encontradas representaban buques de velas europeos, botes de tripulantes, hombres pájaro y remos ceremoniales con una efigie antropomorfa. Según sus declaraciones: como el interior de las casas hacía frío, la pintura en las losas de piedra estaba húmeda y podía sacarse con el dedo. Ello impidió removerla porque se habrían destruído inevitablemente. Es por ello que durante la restauración efectuada por Mulloy y el restaurador arqueológico rapanui Rafael Rapu en 1974,  muchas de las losas se destruyeron y otras, que lograron sacar medianamente sanas, estaban desvanecidas.”

A raíz del informe de los alemanes, los americanos enviaron en 1886 al USS Mohican, barco de guerra anclado en Tahiti, para realizar investigaciones solicitadas por el Smithonian National Museum en Washington. En su poder se encontraban dos losas de Orongo y un dintel con petroglifos que fueron devueltos al Museo Sebastian Englert a fines de los años setenta.

 Francisco Torres, director del museo, nos indica que En 1980 se les hizo un tratamiento de conservación, pero actualmente no tenemos espacio ni las condiciones técnicas para exhibirlas. Las cinco lajas restantes que están en nuestro poder, se supone que fueron sacadas durante la restauración en 1974. Hay tres en excelentes condiciones, pero las demás están desvanecidas por las condiciones ambientales en las casas de  Orongo. Hasta la fecha no se les ha hecho un análisis de los pigmentos, pero existen claramente los colores negro, blanco y rojo.  Había un financiamiento destinado a una ampliación de la sala de exhibiciones, pero ese proyecto, producto de las tomas de tierras, se abortó. Pero este Gobierno se comprometió a invertir en un completo museo nuevo para Rapa Nui. El lugar se está estudiando ahora. En este nuevo museo estarían también exhibidas las Lajas de Orongo.

Anuncios Destacados

Reportajes relacionados:

Ana Hue Neru

Ana Hue Neru

Ana Hue NeruLas Cavernas para blanquear a Jóvenes · The Caves To Whiten PeopleDesde fines del siglo XIX, varias expediciones han tratado de develar los misterios de la cultura rapanui por medio de investigaciones arqueológicas y su tradición oral. Los conocimientos...

Ngaru’a o apoya nuca

Ngaru’a o apoya nuca

Ngaru’ao Apoya-NucaAntiguamente los isleños no buscaban mayores comodidades en sus Hare Paenga (casas bote), en los Hare Mauku (habitaciones de piedra techada con pasto) o en la caverna que eligieron para vivir; para ellos estos espacios eran solamente lugares donde...