AVA RANGA UKA A TOROKE HAU

AVA RANGA UKA A TOROKE HAU

AVA RANGA UKA A TOROKE HAU

Antigua Construcción Hidráulica con Fines Rituales

El año 2007 una expedición liderada por el alemán Burkhardt Vogt, bajo la dirección del Instituto Arqueológico Alemán encuentra una posa natural de 80 m de largo y 50 m de alto que desemboca en la quebrada de Vaipu, a la mitad del cerro Terevaka.   Se trata de un lecho hecho de piedras labradas, llamadas “Paenga” por los antiguos,  por el que fluían los más de 1000 mm de precipitaciones anuales que recibe en promedio ese sector de la isla.  Esta construcción, realizada por el hombre antiguo de Rapa Nui, despertó varias interrogantes relacionadas con su uso práctico y ritual, así como también sugirió que en el pasado la isla estuvo expuesta a períodos de sequías que se alternaban con épocas de abundantes lluvias torrenciales. El año 2008 y este 2010 continuaron las excavaciones en busca de respuestas.

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Cuenta la leyenda que la pequeña “Uka”, hija de “Taroke Hau”, murió ahogada en una cañada del sector.  Sus padres habrían ido a una comida, dejándola sola en el hogar, cuando una repentina lluvia torrencial provocó la avalancha de agua que arrastró a la niña causando su muerte.  De ahí surgió el nombre que significa: “cañada en que quedó flotando la niña Uka, hija de Toroke Hau”.  Siendo una de las varias cañadas que descienden por la quebrada en dirección noreste y sureste, y que probablemente eran las únicas corrientes de agua permanente de la isla.

Los investigadores observaron que el relieve del terreno sugería la presencia de dos diques dispuestos uno tras otro a modo de cascada, formando barreras a lo ancho de todo el valle, con el propósito de tal vez decantar la fuerza del agua descendiente.  También se encontraron restos de construcciones, identificadas como posibles reforzamientos de ribera y muros de terrazas.  Unas pequeñas aberturas encontradas en el recubrimiento del embalse, además del grueso sedimento, permiten suponer que desde que se usó el dique hubo lluvias torrenciales ininterrumpidas, que produjeron la rápida sedimentación de densas masas de lodo, por lo que no les quedó tiempo para el relleno. Así mismo, dos franjas delgadas de sedimento fino y claro indican que también hubo períodos de prolongada sequía.

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Otros descubrimientos señalan la presencia de población humana al oeste del riachuelo, en el borde de la quebrada, ya que se encontraron vestigios de plantas típicas de viviendas y de cavidades para las plantaciones, así como también se hallaron  restos de un Ahu destruido con un Moai tumbado, que según la tradición oral se llamaría “Ahu Hanuanuamea” o ahu del arco iris.

El año 2008 descubrieron una pileta rectangular con medidas interiores de 5,00 m x 2,75 m y una profundidad promedio de 1,5 m, construida con once “Paenga”, ubicada a unos 50 m sobre el primer dique, que por su ubicación en el lecho de la cañada, sugiere haber servido alguna vez para fines hidráulicos. En el fondo de la pileta se encontró gran cantidad de material orgánico como restos de maderas y ramas, fibras vegetales, hojas comprimidas y cáscaras del fruto de la palma chilena (Jubaea chilensis), abundante en Rapa Nui en tiempos ancestrales. Las huellas en las cáscaras resultaron ser mordeduras de los roedores introducidos por los rapanui al colonizar la isla. En el relleno de la pileta había gran acumulación de utensilios de obsidiana, basalto y madera, que al ser sometidos a la prueba de carbono 14, sorprendieron por su antigüedad, que data entre el siglo XVI y el primer cuarto del siglo XVII.

La existencia de un culto al agua, que hasta ahora no había podido ser comprobado a través de la arqueología, pero se expresaba en la tradición oral de los rapanui, se podría evidenciar en “Ava Ranga Uka”.  El pre-cristiano dios “Hiro” de la lluvia, era una de las divinidades más importantes del panteón rapanui, pues se encargaba tanto de la fertilidad de los campos y huertos, como de la de los seres humanos. Una de las ofrendas que se usaba para invocarlo era una pieza de coral aún mojada y cubierta de algas que se enterraba para hacer que “Hiro” dejara “caer lágrimas largas”. En la excavación se encontraron numerosas piezas de coral en la cavidad del embalse del primer dique, probando que dicho ritual puede haberse llevado a cabo en el sector, sumado al descubrimiento de tres petroglifos grabados en el fondo de la pileta, que representan la huella de un pie humano, un pez o un delfín, al igual que un conjunto de líneas curvas que se asemejan a un bote.

La joven antropóloga rapanui Merahi López Atan, invitada a participar de las excavaciones del grupo de alemanes, expresó que: “Obviamente la finalidad de este sitio era retener agua, no se sabe aún para qué.  Hipótesis, pueden haber muchas, una es que podría ser perfectamente un sitio ritual. Otra es que por la velocidad con que viene el agua cuando hay alzas fluviales, ellos estarían deteniendo la velocidad del agua en el estanque,  haciendo decantar la tierra para tener agua limpia”. Hoy el sitio se ha vuelto a cubrir para protegerlo y continuar el trabajo a mediados de este año.

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