La historia de Ana María Arredondo en Rapa Nui abarca casi cinco décadas — un período marcado por su amor profundo hacia la isla, su gente y su cultura. Su vida es un tejido que entrelaza lo personal y lo profesional, su compromiso con la comunidad y su búsqueda constante de conocimiento. Ha escrito numerosos libros y publicaciones sobre la cultura rapanui, trabajado como docente y dirigido el Liceo Aldea Educativa Hoŋa’a o Te Mana.
Su trayectoria es testimonio de cómo una persona puede transformar su vida al encontrar un propósito más profundo: la transmisión del conocimiento y la preservación de una identidad cultural en peligro.

El Encuentro con la Isla: El Viaje que Cambió Todo
Ana María, originaria de Viña del Mar, Chile, llegó a Rapa Nui por primera vez en 1976. La isla, en aquella época, era un lugar con una dinámica social y un paisaje muy diferentes a los de hoy, con poco más de mil habitantes. Esta atmósfera íntima y la belleza natural cautivaron a Ana María, quien forjó amistades que la impulsaron a regresar el verano siguiente.
Fue en ese retorno cuando conoció a Bene — Benedicto Tuki Pate — escultor, pescador y buzo. El encuentro entre ellos fue mágico: un amor que las raíces de la isla misma parecían sostener. Esa conexión fue profunda, real y para siempre. «Desde que llegué, me sentí en casa», recuerda Ana María. «Nunca experimenté la necesidad de ‘adaptarme’ a Rapa Nui. Sentía una conexión profunda con la energía del lugar y su gente.»

Forjando su Propio Camino: Docencia, Arte e Investigación
Aunque su sueño inicial era la arqueología, Ana María estudió historia. Sin embargo, Rapa Nui le ofreció la oportunidad de conectar con su pasión por la arqueología, permitiéndole descubrir la riqueza histórica y cultural que emanaba de cada piedra.
Su trayectoria profesional no fue lineal. Enfrentó obstáculos que pusieron a prueba su determinación. Con su amiga Asunta Tuki, creó un jardín infantil — proyecto que duró algunos años. Posteriormente, el Instituto de Estudios de Isla de Pascua de la Universidad de Chile le ofreció realizar un ordenamiento bibliográfico. Ocasionalmente participó en prospecciones arqueológicas y en la transferencia de fichas de campo.
En 1984, participó en el Primer Congreso de Antropología y Arqueología de Isla de Pascua y el Pacífico — un evento que destaca por su apertura a la comunidad, incluyendo la participación de jóvenes, lo que lo diferenciaba de otros eventos académicos. Su primera investigación sobre la cultura rapanui fue en 1985, publicada en los «Primeros Días de Arte y Arqueología» del Museo de Arte Precolombino: «Ornamento pectoral rapanui representado en los petroglifos».
Posteriormente publicó varias investigaciones en revistas científicas y libros dedicados al rescate del patrimonio inmaterial, muchos de ellos orientados a niños y jóvenes. De esta manera, la investigación y la docencia se convirtieron en su vocación permanente — una dedicación que comparte con otras mujeres que han documentado la memoria viva de la isla, como Esperanza Pakarati Tepano.
Legado y Compromiso con la Cultura Rapanui
Ana María reconoce la importancia de preservar la cultura rapanui, especialmente en un mundo cada vez más globalizado. Su compromiso con la isla trasciende lo académico. Cree que la transmisión de la cultura no se limita a información, sino que implica la transmisión de valores y el fortalecimiento de la identidad rapanui en las nuevas generaciones — un espíritu que también anima ceremonias ancestrales como el Tangata Manu.
Como amante del arte, siempre estuvo al lado de Bene, participando en sus creaciones escultóricas, exposiciones y viajes por el mundo. «Viajar con Bene fue revelador», comenta. «Veíamos tantas similitudes con la cultura rapanui y pensábamos que en tiempos muy remotos los movimientos migratorios hacia el Pacífico provenían de allá, llegando a Rapa Nui.»



Construyendo una Familia en la Isla
Ana María construyó una vida familiar con Bene y sus hijas Paula y Vai Iti. Describe sus primeros años en la isla como una gran experiencia de vida. «La vida en la isla, al principio, era muy diferente de la forma de vida en el continente. Cocinábamos con queroseno y a veces hacíamos fuego. No teníamos lavadora, así que lavábamos la ropa en un tambor donde pisábamos si estaban muy sucias. Bene araba frente a la casa y plantábamos todo lo que necesitábamos para vivir.»
La familia se completó con sus hijas, quienes siempre la acompañaron. Hoy tiene nietos — Nicolás, Agustín, Vicente — una nieta, Mikaela, y un bisnieto, Andrés. «Lo más maravilloso han sido mis hijas, siempre a mi lado, y ahora mis nietos. Bene era un buen buzo, así que nunca faltaba pescado en la mesa.»

El Viaje Interior: Realizando Sueños a los 60 Años
Muchos han sido sus sueños, y algunos de ellos permanecieron en el tiempo y se hicieron realidad. A los 60 años, Ana María decidió jubilarse para comenzar a cumplir estos viajes que había imaginado. «Primero mi viaje a India — un sueño que nació cuando era niña mirando algunos libros de mi padre sobre diversos lugares del mundo. Me prometí a mí misma que cuando cumpliera 60 años me jubilaría para comenzar a hacer realidad estos sueños.»
Realizó un viaje de un mes a India, Nepal y Tibet — una travesía que representó la culminación de un sueño personal, una búsqueda interior que la llevó a explorar nuevas culturas y conectar con su propia espiritualidad. Posteriormente viajaron con Bene por el Sudeste Asiático, visitando Japón, Vietnam y otros lugares que enriquecieron su perspectiva sobre las conexiones culturales entre Polinesia y Asia.

La Muerte de Bene: Pérdida y Continuidad
El diagnóstico de cáncer de Bene en 2021 sumió a la familia en un período de profunda tristeza. A pesar de la gravedad de la enfermedad, Ana María destaca la fortaleza y el buen ánimo de Bene, quien aprovechó el tiempo para reconciliarse con su vida y su legado. Durante su tratamiento en el continente, recibieron apoyo incondicional de amigos y familiares. «Pero sobre todo, mucho amor», dice Ana María.
Después de la muerte de Bene, Ana María respetó su último deseo: ser enterrado en su tierra. «Allí está, muy presente en nuestra vida diaria. Su presencia se siente y nos acompaña.»


El Legado Continúa: La Fundación y el Centro de Arte
Antes de que Bene falleciera, Ana María y sus hijas crearon una Fundación para continuar lo que habían iniciado en los años noventa: un Centro de Arte y Cultura con una Galería-taller, una editorial, un Centro de Investigación y, lo más importante, un Museo con todas las esculturas de arte tradicional que Bene legó en vida a las futuras generaciones de Rapa Nui.
Este legado asegura que la obra de Bene y el compromiso de Ana María con la preservación cultural continúen transformando a Rapa Nui. La Fundación se convierte en un espacio donde se entrelazan el pasado, el presente y el futuro — donde la investigación, la educación y la creación artística siguen alimentando el espíritu cultural de la isla.
Preguntas Frecuentes sobre Ana María Arredondo
¿Cuál es la profesión de Ana María Arredondo?
Ana María es historiadora, investigadora, docente y educadora. Ha dedicado su vida a estudiar, documentar y transmitir la cultura e historia de Rapa Nui, trabajando como directora del Liceo Aldela Educativa y publicando investigaciones en revistas científicas y libros.
¿Cuándo llegó Ana María a Rapa Nui?
Ana María llegó a Rapa Nui por primera vez en 1976, cuando la isla tenía poco más de mil habitantes. Su primer viaje fue una experiencia transformadora que la llevó a regresar y, finalmente, a quedarse en la isla durante casi cinco décadas.
¿Quién fue Bene y qué significó para Ana María?
Benedicto Tuki Pate (Bene) fue escultor, pescador, buzo y compañero de vida de Ana María. Conocieron en 1977, se enamoraron y formaron una familia juntos. Bene murió en 2021 de cáncer, dejando un legado artístico importante a Rapa Nui.
¿Cuáles fueron las principales contribuciones académicas de Ana María?
Ana María ha publicado investigaciones sobre petroglifos rapanui, patrimonio inmaterial y educación cultural. Su primer trabajo académico, «Ornamento pectoral rapanui representado en los petroglifos», fue publicado en 1985 en el Museo de Arte Precolombino. Desde entonces, ha continuado escribiendo y investigando sobre diversos aspectos de la cultura rapanui.
¿Qué es la Fundación que creó Ana María?
La Fundación fue creada por Ana María y sus hijas para continuar la obra iniciada en los años noventa: un Centro de Arte y Cultura que incluye una galería-taller, editorial, centro de investigación y museo con las esculturas de arte tradicional que Bene legó a futuras generaciones.
¿Cuál es el legado de Ana María Arredondo para Rapa Nui?
Su legado es multifacético: ha educado a generaciones de estudiantes como docente, ha documentado y preservado la historia cultural de la isla a través de investigaciones, ha apoyado la obra artística de Bene, y ha creado instituciones como la Fundación y el Centro de Arte y Cultura que continúan transmitiendo el conocimiento rapanui.
Un comentario
Hermoso reportaje a Ana María Arredondo, lo siento muy cercano ya que ella fue profesora de historia en la escuela E-459 Lorenzo Baeza (1983). Me sorprende que no mensionen su paso por este establecimiento, quizas fue algo breve. Recuerdo tambien a su hija Paula, ya que fuimos compañeros de curso. Recuerdos inolvidables de mi mejor infancia. Gracias.