By Erin E. Easton – School of Earth, Environmental, and Marine Sciences, University of Texas Rio Grande Valley – Centro Científico ESMOI, Universidad Católica del Norte.
Alguna vez se pensó que la vida no podía existir en las profundidades del océano, pero hoy sabemos que este alberga una fenomenal diversidad biológica, con millones de especies aún por descubrir. A diferencia de lo que ocurre en tierra firme, el océano profundo se encuentra en una oscuridad perpetua. Ningún satélite u otra tecnología puede ver desde arriba la vida que prospera en las profundidades bajo la superficie. Si te imaginas buceando en el azul profundo del océano, primero verás el brillante resplandor azul de la luz proveniente de la superficie, pero a medida que desciendas, ese resplandor se desvanecerá hasta dejarte rodeado de oscuridad y de una increíble diversidad de vida. Para explorar este océano profundo y oscuro, junto con todas sus asombrosas comunidades, utilizamos vehículos operados a distancia (ROV por su sigla en inglés de Remotely Operated Vehicles), del tamaño de un auto SUV pequeño, que son piloteados desde el barco en la superficie. Mientras el ROV navega por las profundidades, nos maravillamos ante la amplitud y la belleza de las comunidades que vamos descubriendo.

Entre los pilares de estas comunidades se encuentran los corales, animales que pueden ser solitarios o, con mayor frecuencia, coloniales. Los corales coloniales presentan una gran variedad de formas: desde corales pétreos ramificados y corales con forma de plato, comunes en aguas más someras, hasta formas de árbol, arbusto y látigo, que son más frecuentes en las profundidades. Su belleza se exhibe en todo su esplendor con brillantes tonos amarillos, rosados, naranjas, rojos y púrpuras, que resaltan entre los más sutiles blancos, cremas y marrones. Ya sea como una colonia solitaria o como parte de un bosque marino, los corales suelen ser los cimientos de su comunidad, proporcionando estructuras y servicios esenciales para decenas de otras especies a lo largo de su vida, que puede extenderse desde siglos hasta milenios.


Una sola colonia de coral suele ser el hogar de muchos otros organismos, algunos de los cuales pasan toda su vida en ella. Entre los residentes de una colonia de coral se encuentran ofiuros, estrellas canasta, moluscos, anémonas, crinoideos (lirios de mar), otros corales, poliquetos y otros gusanos, además de una serie de crustáceos que incluyen langostinos, cangrejos ermitaños, camarones, anfípodos y cirripedios. Aunque muchos de estos individuos viven en asociación con el coral, algunas anémonas y otros corales compiten con el coral anfitrión, invadiéndolo lentamente. Para especies más grandes, como peces, tiburones y rayas, los corales ofrecen un lugar para depositar sus huevos, o sirven de refugio para juveniles o peces que están descansando. Para las estrellas de mar y los erizos, los corales son una fuente de alimento. Con todos los roles fundamentales que desempeñan, la pérdida de una sola colonia conlleva la pérdida de decenas de individuos de la comunidad. Por lo tanto, su protección es imperativa para mantener océanos saludables y evitar la pérdida de especies.





Estos pilares de las comunidades de aguas profundas no solo son hermosos por fuera, con sus colores brillantes, elaborados patrones de ramificación, la fascinante colección de animales que viven entre sus ramas y la delicada extensión de sus pólipos y tentáculos, sino que también poseen una belleza interior que permanece oculta a la vista del ROV. Para explorar esta belleza interior, recolectamos una pequeña muestra para analizarla con microscopios y tecnología de imágenes avanzadas. Esto incluye el uso de imágenes de rayos X luego de teñir la muestra, lo que permite visualizar tanto los tejidos blandos de los pólipos como los pequeños elementos esqueléticos, los cuales parecen elaborados granos de arena o arroz y proporcionan estructura y soporte. La disposición interna de estos tejidos y de los pequeños elementos esqueléticos es increíblemente diversa, por lo que cada especie que estudiamos con estas tecnologías revela nueva información sobre la estructura y función del coral. Independientemente de la especie, la estructura interna es hermosa en su simetría y diseño.


En los octocorales, podemos observar la simetría óctuple de los pólipos, cada uno con ocho tentáculos dispuestos en círculo. Los pequeños elementos esqueléticos de los octocorales, al igual que los de los humanos, están compuestos de una forma de carbonato de calcio. Estos elementos pueden ser abundantes o escasos en los pólipos y las ramas, y la colonia puede tener un esqueleto central que forme sus ramas o presentar una disposición densa de pequeños elementos esqueléticos alrededor de canales llenos de agua. En contraste, los corales negros tienen seis tentáculos en sus pólipos y poseen un esqueleto central compuesto de proteína y quitina, el mismo material que se encuentra en el caparazón exterior de insectos y crustáceos. Esta variedad de formas dota a los corales de una belleza interior que compite con su belleza exterior.

Durante nuestras recientes exploraciones de las profundidades alrededor de Rapa Nui y los montes submarinos cercanos, hemos identificado varias especies nuevas de corales, bosques de corales que pueden tener cientos e incluso miles de años, y decenas de especies que habitan asociadas a estos corales y a otras comunidades de las profundidades. El estudio detallado de estos corales está revelando información hasta ahora desconocida, no solo sobre su estructura y funcionamiento interno, sino también sobre su estado y sus estrategias reproductivas. Mientras vives la experiencia de Rapa Nui, ya sea como parte de su comunidad o como visitante, recuerda que justo bajo la superficie existe un mundo marino extraordinariamente diverso, hermoso y complejo. Estos ecosistemas merecen nuestra atención y protección, y aún tienen mucho que revelarnos. Apoyar una exploración cuidadosa y responsable de las profundidades nos permite ampliar nuestro conocimiento y fortalecer nuestra conexión con el océano, aportando información que puede contribuir a equilibrar su uso sostenible con la protección de la vida que habita en sus profundidades.
