Por Fundación Ariana
Para refugiar la vida marina, brindar zonas seguras de reproducción, frenar el deterioro ambiental de amenazas como la pesca indiscriminada, la destrucción del hábitat, la contaminación y garantizar la sostenibilidad a largo plazo, desde 1962 se crearon las Áreas Marinas Protegidas o zonas seguras para la conservación del mar, gestionadas por gobiernos, comunidades locales y organizaciones.
Entre los países del Pacífico Sudeste, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Chile se conectan más de 100 Áreas Marinas y Costeras Protegidas, que albergan algunos de los ecosistemas marinos más productivos del planeta, como el Domo Térmico de Centroamérica, el Corredor Marino del Pacífico Este Tropical (CMAR), Islas Galápagos y El Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos, Rapa Nui.
RAMPAS: una visión compartida del océano basada en la colaboración regional.
Con el fin de proteger, conservar y restaurar la biodiversidad, a través de una red ecológica y de cooperación regional, surgió la Red de Áreas Marinas y Costeras del Pacífico Sudeste, RAMPAS, creada por la Comisión del Pacífico Sur (CPPS), con el apoyo del proyecto Save The Blue Five de la Iniciativa Internacional del Clima (IKI).

“El Pacífico Sudeste es una región importante para especies migratorias como: ballenas, tiburones, tortugas marinas, delfines y mantarrayas. Estas especies recorren grandes distancias y no conocen fronteras, por lo que su conservación requiere coordinación regional y conectividad entre áreas protegidas”, destaca Jan Kleine Büning, Director del Proyecto Save The Blue Five.
Esta red, compuesta por los países de la CPPS (Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Chile) y con Costa Rica como país colaborador, en el marco de implementación de su Plan Estratégico 2025–2035, impulsó en Rapa Nui un espacio regional de articulación de la Red de Áreas Marinas y Costeras Protegidas del Pacífico Sudeste con representantes de los países, autoridades ambientales y comunidades locales para promover el desarrollo de medidas coordinadas de gestión para la conservación marina, el fortalecimiento de capacidades y el intercambio regional de experiencias.
Rapa Nui y la gestión del mar sagrado
El Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos Rapa Nui, o Te Moana Tapu a Hotu Matu’a (El Mar Sagrado de Hotu Matu’a), es un ejemplo de conectividad y respeto por la vida marina, gracias a la estrecha relación histórica y cultural que la comunidad mantiene con el océano y la gestión sostenible de más de 729 mil kilómetros cuadrados de mar protegido. La historia ha dejado lecciones de vida para la sostenibilidad de sus recursos marinos, un ejemplo de ello, en la manera de regular la extracción de recursos es respetar la restricción sagrada (tapu) de pesca temporal para la regeneración del ecosistema y sus especies.

“La gestión de esta Área Marina Protegida no se enfoca únicamente en la conservación ecológica, sino también en mantener la relación histórica y cultural que el pueblo Rapa Nui tiene con el mar. La comunidad entiende el océano como parte de su identidad y no solamente como un recurso económico”, indica Leonardo Marriaga, coordinador del Plan de Acción Regional para la protección del medio marino en la Comisión del Pacífico Sur.
Aunque geográficamente Rapa Nui es uno de los territorios más aislados del planeta, cultural, ecológica y espiritualmente representa uno de los puntos más conectados del océano Pacífico, por su relación ancestral con el mar y las rutas oceánicas que unen al continente y la Polinesia.
“Para el pueblo Rapa Nui, el mar no es solamente una fuente de seguridad alimentaria; el océano es nuestro ancestro. Existe una relación espiritual y profunda con el mar que va más allá de lo visible. Te Moana Tapu a Hotu Matu’a representa precisamente esa dimensión sagrada: el mar sagrado del cual venimos y que debemos proteger”, expresa Ludovic Burns Tuki, Coordinador Koro Nui o Te Vaikava (Consejo local del Mar Rapa Nui).
Encuentro RAMPAS define la gestión regional de los próximos años
Durante el encuentro, la delegación representante de las Áreas Marinas y Costeras Protegidas de los países de la CPPS, en conjunto con miembros observadores y representantes de las autoridades locales Rapa Nui definieron líneas estratégicas para fortalecer la coordinación entre Estados, promover el intercambio de experiencias y buenas prácticas, fortalecer capacidades locales y nacionales, fomentar la participación de comunidades, pueblos indígenas, academia y sociedad civil, y generar conocimiento científico y comunitario para mejorar la gestión marina.

“Más allá de una plataforma técnica, RAMPAS busca construir una visión compartida del océano basada en la colaboración regional. La experiencia de Rapa Nui aporta una lección importante para el Pacífico Sudeste: cada área marina protegida posee su propia soberanía, características ecológicas y modelos de gestión, pero todas están conectadas regionalmente a través de las especies migratorias, las corrientes oceánicas y los desafíos compartidos de conservación”, indica Salvador Vega, secretario general de la Comisión del Pacífico Sur (CPPS).
Como país colaborador, Costa Rica también expresó su disposición de aportar asistencia técnica y compartir experiencias en el manejo y conservación de especies marinas migratorias, especialmente tortugas marinas, tema en el que cuenta con una amplia trayectoria regional. Este intercambio de conocimientos busca fortalecer las capacidades de los países miembros de RAMPAS y promover una gestión más articulada y efectiva de las áreas marinas protegidas del Pacífico Sudeste.
“Costa Rica ve en RAMPAS una plataforma clave de cooperación regional para fortalecer la gestión de las áreas marinas protegidas y la conservación de especies migratorias que recorren un océano compartido sin reconocer fronteras. Esta red permitirá intercambiar experiencias, fortalecer capacidades y avanzar hacia una mayor conectividad ecológica entre los países del Pacífico Sudeste”, señala Rotney Piedra Chacón, Ministerio de Ambiente y Energía, Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).
En un océano donde las especies migratorias recorren miles de kilómetros sin reconocer fronteras, RAMPAS surge como una apuesta regional para conectar territorios, conocimientos y comunidades alrededor de un mismo propósito: proteger la vida marina del Pacífico Sudeste para las futuras generaciones.