Mata Ki Te Rangi

Ojos que miran al Cielo

By Alexandra Edwards

Planetario de Rapa Nui

Nos ha llevado 4 años completar la construcción del planetario, y ha sido un trabajo de amor. Durante este tiempo, siempre bajo el auspicio de la fundación del Planetario, hemos estado investigando y realizando  un inventario  conceptual  de astronomía de Rapa Nui que fue presentado en el XIII Congreso de Arqueoastronomía de Oxford University de 2017. Ello incluyó una expedición de arqueoastronomía a Pohnpei y Kosrae en 2015 y  a Pohnpei y Nan Madol en 2017. El año pasado, la Universidad de Concepción (Chile) organizó el VI Congreso de Astronomía Escolar, en el cual el Director del Planetario Rapa Nui – el profesor de ciencias Enzo Moglia – y su equipo ocupó el primer lugar. Estamos comprometidos a proporcionar un espacio de aprendizaje para los niños de Rapanui. De las cuatro escuelas de la isla recibimos un promedio de 105 escolares por mes durante el año escolar. Organizamos charlas educativas  con nuestros colaboradores, el astrónomo Felipe Lagos y Edmundo Edwards, y presentamos películas del Observatorio Europeo del Sur en Chile (ESO) o del Planetario J. Watumull del Museo Bernice P. Bishop en Hawai. Esperamos terminar en los próximos seis meses nuestra propia película sobre la etnoastronomía de Rapanui.

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© Yuri Beletsky

El cielo que observamos hoy ha cambiado muy poco desde que la gente comenzó a estudiar los fenómenos celestes, solo la tecnología ha mejorado significativamente desde entonces. Hay alrededor de 9.000 estrellas visibles y no es mera casualidad que todas las culturas hayan utilizado la luna y las estrellas como cronómetros del cosmos. La bóveda celeste es el origen de principios culturales tan transcendentales que los polinesios vieron en ellos la obra de los dioses. El origen de algunas estrellas se menciona en las tradiciones cosmogónicas y otras eran consideradas los ojos guardianes de antepasados ​​deificados. Al igual que la mayoría de los polinesios, los rapanui no hacían mucha distinción entre planetas y estrellas, sin embargo Marte (mata mea) era considerado particularmente nefasto. Las estrellas se llamaban genéricamente hetu’u, mientras que aquellos cuerpos celestes más brillantes, incluyendo los planetas, eran llamados hetu’u pupura. En la Polinesia se han registrado 772 nombres de estrellas y asterismos por la arqueoastrónoma Maud Makemson en 1941, a diferencia de Rapa Nui, donde sobreviven solo 24 nombres, entre los cuales están las Pléyades (Matariki=Ojos del Jefe) y el Cinturón de Orión o Tres Marías (Tautoru = Tres Apuestos).

by Gustavo Borquez

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Los sacerdotes astrónomos rapanui (tohunga) utilizaban los eventos astronómicos para predecir la fluctuación de especies migratorias y para medir el tiempo y las estaciones, estableciendo un calendario anual de actividades con ceremonias que comenzaban con la aparición y desaparición de estrellas específicas. Asimismo anunciaban profecías o adivinaban acontecimientos futuros, surgiendo la magia como subproducto  dictado por la religión. Los sacerdotes astrónomos pertenecieron a una clase social privilegiada de sabios y especialistas, cada uno tenía una habilidad o tarea específica. Vivían con sus acólitos en estructuras circulares llamadas tupa que servían de vivienda y observatorio. La mayoría de los 26 tupa identificados por los arqueo-astrónomos Edmundo Edwards y Juan Antonio Belmonte, están ubicados en la costa donde hay menos obstrucción visual. Las estrechas entradas de todas, salvo una, tienen orientación astronómica: al ascenso de estrellas calendario, la declinación máxima norte o sur de la luna, eje norte-sur, o la posición de el sol en los solsticios.

Edmundo Edwards

Para los polinesios, la luna y las estrellas eran mucho más importantes que el sol. La observación de los solsticios y los equinoccios era en gran parte complementario al estudio de los movimientos del cinturón de Orión y de las Pléyades. La luna destacaba debido a su utilidad como medidor de tiempo y su influencia sobre la siembra y la pesca para lo cual crearon un calendario lunar llamo tau, compuesto de 12 a 13 meses de 29 a 30 noches cada uno. El ciclo anual de actividades agrícolas y rituales estaba vinculado al clima y las estaciones. A la luna también se le atribuía poderes de fertilidad sobre humanos y la naturaleza, hay varios registros de quienes visitaron la isla en los años 1800, que mencionan haber visto personas reunirse para bailar y cantar en esas noches, como era costumbre en gran parte de la Polinesia.

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