Los Orígenes de los Polinesios

Tonga & Samoa, Cuna y Núcleo de la Expansión Polinésica / Crib and Nucleus of Polynesian Expansion

Grandes oleadas migratorias de pueblos austronesios llegaron a la Oceanía cercana hace unos 3500 años atrás, produciendo un impacto cultural significativo en las poblaciones autóctonas de Papúa Nueva Guinea, el archipiélago Bismarck y las islas Salomón. La expansión de estos austronesios hacia zonas previamente deshabitadas en las islas Santa Cruz, Vanuatu, Nueva Caledonia, Fiji, Tonga y Samoa configuraron el espacio geográfico en el que se desarrollaría su cultura posteriormente. El complejo cultural que se formó en la región es hoy conocido como Lapita y considerado unánimemente el antepasado directo de los pueblos polinésicos.

 La dinámica cultural en la zona de la cultura Lapita fue bastante compleja. Las técnicas de navegación que los austronesios poseían fueron absorbidas con el tiempo por gente de habla papuana, lo que permitió a grupos melanesios llegar posteriormente a algunas de las islas donde se desarrollaba la cultura Lapita.

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 De esta forma, sólo en Samoa y Tonga se desarrolló una cultura polinésica distintiva y con los rasgos que conservaban e identificaban a los polinesios modernos. Así, estos dos archipiélagos, Tonga y Samoa, son la cuna y el núcleo de expansión de los pueblos polinésicos a través del Pacífico central y oriental. Fiji, por su parte, se convirtió en una zona fronteriza. Colonizada por austronesios hace unos 3000 años atrás, fue poblado por melanesios unos mil años después e impusieron su cultura ya sea por asimilación o por dominación. Aparentemente, al menos parte de los pueblos proto-polinésicos que habitaban la zona emigraron hacia Tonga y Samoa. Sin embargo, Fiji tiene una importante influencia polinésica en su cultura hasta el día de hoy.

Nueva Economía de Producción

 

Entre 800 AC y 500 DC, la cultura de Polinesia occidental cobró forma dentro de los márgenes mencionados. El asentamiento de seres humanos en estas islas lejanas no estuvo exento de dificultades. Los cultivos tradicionales que introdujeron los recién llegados a estos nuevos ecosistemas con suelos volcánicos, repletos de vegetación nativa, tomó tiempo. Durante un par de siglos, la alimentación principal era proporcionada por los recursos marinos. Esto era complementado por la caza de fauna terrestre, sobre todo de aves. Lo anterior llevó al exterminio de una gran cantidad de especies, aunque la fauna marina mostró una resiliencia mucho mayor manteniéndose abundante hasta el día de hoy. Desde el 600 AC. aproximadamente, los polinesios comenzaron a plantar a mayor escala los cultivos ya aclimatados (el taro, el ñame, el plátano y el fruto del pan) y a criar sus animales domésticos (sobre todo el pollo, aunque también cerdos).

La nueva economía de producción, mucho menos dependiente de la subsistencia derivada de la caza y recolección, permitió una explosión demográfica. La población creció y el número de asentamientos en Tonga y Samoa aumentó considerablemente. Los pobladores comenzaron a adaptarse a la vida en asentamientos de densidades mayores. Los asentamientos costeros dejaron de ser exclusivos debido al surgimiento de importantes enclaves interiores, altamente especializados.

Descenso de la Cerámica Lapita

 

La cerámica de los tonganos y samoanos es marcadamente más simple que la de los pobladores de las islas más al oeste. Los motivos se vuelven más lineales, con menos curvas y poco a poco el diseño se va diluyendo. El paso de la cultura Lapita y su cerámica dentada hacia la cultura Polinésica moderna está marcado por el descenso en el uso de estas vasijas. La fase intermedia que se ha denominado “Polynesian plainware” (alfarería simple y sin decoración) es exclusiva de Tonga y Samoa. La desaparición definitiva de la cerámica en Polinesia occidental se produjo alrededor del 500 DC, coincidiendo con el inicio de la expansión de los polinésicos por el Pacífico central y oriental. Las razones para su desaparición, la que incluyó a Fiji y otras áreas de la zona Lapita, son objeto de especulación incluso entre los especialistas.

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Expansión Polinésica hacia el Oriente

 

Posteriormente, a mediados del primer milenio después de Cristo, se produce una gran oleada expansiva polinésica. Estos flujos migratorios se produjeron en todas direcciones tanto hacia tierras no habitadas como hacia sitios previamente poblados. La primera isla poblada desde Samoa fue Niue y la expansión continuaría con los asentamientos en Tuvalu y las islas de cultura polinésica fuera del triángulo (Anuta, Tikopia, Ouvea, Kapingamarangi, etc.). Desde ahí, casi sin interrupciones, continuaría la expansión hacia la remota Polinesia oriental y sus extremos Hawai’i, Nueva Zelanda y Rapa Nui, completando la colonización humana del Pacífico hacia el 1200 DC. La expansión hacia estas tierras remotas a través de grandes flotas dirigidas por expertos navegantes le permitió a los polinesios llegar hasta Sudamérica hacia inicios del segundo milenio DC.

Imperio Tu’i Tonga

 

Durante el apogeo de esta época de expansión, más bien espontánea y no dirigida, lo más cercano a un verdadero imperio polinésico se comenzó a gestar en Tonga desde el año 950 DC. Se trata del proyecto hegemónico tongano llamado Tu’i Tonga, con capital en la isla de Tongatapu. A través de grandes campañas bélicas y de dominación cultural, el imperio Tu’i Tonga fue capaz de establecer un control político sobre la franja que va desde Tikopia en las islas Salomón, hasta posiblemente las Islas Marquesas, incluyendo Tuvalu, Tokelau, Niue, Wallis y Futuna, Nauru, Kiribati, Islas Cook y partes de Samoa. El archipiélago samoano no pudo ser nunca conquistado por completo debido a la fiera resistencia de sus habitantes y a la cultura guerrera que habían desarrollado. Sin embargo, todos los demás archipiélagos enviaban un tributo a las dinastías reales tonganas. Entre el siglo XIV y el XV se produjo la dinastía del imperio Tu’i Tonga debido a crisis internas y al aumento de la influencia samoana dentro de la aristocracia imperial. El descenso de la navegación de largas distancias producido por la Pequeña Edad de Hielo iniciada en el 1300 DC, contribuyó a un descenso en la eficiencia administrativa de esta talasocracia.

Gran parte de lo que se conoce de este período se debe a una riquísima tradición oral en las islas de la Polinesia occidental. Pero posiblemente lo más importante de este núcleo de expansión en Tonga y Samoa es que todos estos polinésicos, conectados lingüística y culturalmente, pueden trazar su genealogía hacia aquellos pocos seres humanos que poblaron el grupo de islas de Ha’apai en Tonga hace unos 3500 años atrás.

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