El Hombre que nació de una Gallina

Dos hombres de la tribu real Miru se fueron caminando hacia la conocida bahía de  Hotu Iti donde había abundancia de peces y langostas. En el camino se habían robado una gallina de las pocas que poseía una anciana mujer, para preparar más tarde un curanto. Enojado por este robo, Mea Kahis, dios de los pescadores, impidió que tuvieran éxito en la pesca. Al atardecer, furioso y cansado, uno de los hombres se retiró a una cueva cercana donde habían escondido la gallina robada y se quedó durmiendo con la gallina, mientras su compañero encendía lumbre en la oscuridad para atraer a los peces y langostas, esperando cambiar la mala suerte que les había perseguido durante todo el dia. Al alba llegó también el segundo pescador a la cueva, cansado y de mal humor. No teniendo otra cosa que comer, mataron la gallina, la limpiaron y botaron los interiores en un Pokopoko (pocita) cerca de la cueva que se llama Tuki Haka He Vari. Despuès de comer, regresaron a sus casas.

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Con los primeros rayos del sol, A Ure, una mujer de edad, salió para recoger Auke, una especie de alga marina que crece en abundancia en Hotu Iti. Al pasar por la pocita, A Ure vió con asombro que estaba llena de sangre y observó que en los intestinos de la gallina se movía un niño. La vieja, casada desde hace muchos años, pero sin hijos, liberó al niño y lo bañó en las tibias aguas  del mar. Corrió enseguida a su casa para contar a su esposo su hallazgo y pedirle su aprobación para conservar al niño como hijo propio. Pasaron los años. El niño, a quién los viejos llamaron Auviri, creció y se distinguió, no solo por su hermosura y su fuerza corporal, sino también por su sabiduría, su habilidad en el arte de la guerra y su pericia para la pesca. Este niño fue la alegría de los ancianos, quienes nunca le contaron su pasado. Cuando Auviri cumplió 18 años, sus padres lo llevaron a la fiesta anual Vai Arenga , celebrada con danzas, cantos y un gran curanto en honor al dios Make Make, creador del mundo, con motivo del cambio de estación de las lluvias al buen tiempo. En ella se cantaban canciones serias como el Ate Atua y las danzas las efectuaban ambos sexos separadamente. Allí conoció Auviri a Koe Mata, una encantadora joven de la cuál se enamoró de inmediato. Tan grande como su amor fue también su pena, pues el padre de Koe Mata era jefe de una tribu vecina y por la diferencia de rango de sus padres, Auviri no podía unirse con la joven.

Observando A Ure como sufría su hijo adoptivo,  resolvió contarle la historia de su extraño nacimiento, confesándole que ella no era su madre. Auviri, empezó a buscar por toda la isla al que debía ser su padre, aquél hombre que durmió con la gallina. Despuès de mucho vagar, encontró al pescador que había acompañado a su supuesto padre la noche de su nacimiento y éste le reveló el nombre. Auviri encontró a su padre, quién lo recibió, oyó su historia y viendo la gran semejanza entre él y su hijo, lo reconoció y recibió en su casa. Estando Auviri bajo la poderosa protección de la tribu real Miru, los padres de la hermosa joven no pudieron negarle su hija. Se casaron y vivieron muy felices. Al morir su padre,  Auviri fue jefe de su tribu y grande es la fama del hombre que nació de una gallina.

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