Arqueoastronomía en Rapa Nui

El conocimiento del movimiento de los astros y de los cambios estacionales, la definición de un calendario lunar y la observación sistemática de fenómenos estelares constituyen parte del patrimonio de la Arqueoastronomía en Rapa Nui. Se utilizó antiguamente para la navegación y después, una vez asentados en tierra firme, para la agricultura. A diferencia de casi todas las demás islas polinésicas, Rapa Nui es subtropical, originando cambios climáticos durante el año.

Los cambios estacionales y las fases de la luna, en especial la Luna nueva (Ohiro) y Luna llena (Omotohi), se acompañaban con ritos y ceremonias que determinaban el momento propicio para la pesca, las plantaciones y las cosechas. El año se iniciaba con la aparición de las Pléyades (Matariki) después del solsticio de invierno.

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El Calendario Lunar y la Arqueoastronomía en Rapa Nui

Tradición Arqueoastronómica en Rapa Nui

Según la tradición la Arqueoastronomía en Rapa Nui, existían centros de enseñanzas estelares como la cueva Ana U´i He Tu´u (“donde se observan las estrellas”) cerca de Tahai y observatorios solares, desde los cuales se podían apreciar las constelaciones y fenómenos astronómicos con mayor claridad gracias a marcas naturales o construidas, que se alineaban visualmente con gran precisión. Los sacerdotes-astrónomos debían avisar el comienzo de una estación y advertir sobre las señales del cielo que observaban desde unas torres de piedra llamadas Tupa (de 2 ó 3 metros de altura y diámetro, con forma semejante a un iglú de piedra).

Uno de los Tupa más grandes es el que se encuentra detrás del Ahu Ra´ai, desde donde es posible ver elevarse el sol del solsticio de verano, casi directamente encima de la punta del cerro Poike, llamada Pu´a Katiki y ponerse luego detrás del cerro Pu´i.

 

Ana U´i He Tu´u

Astrónomos, Arqueólogos y Antropólogos nos relatan

El astrónomo William Liller estudió y volvió a medir en terreno las anotaciones que el arqueólogo y antropólogo de la expedición noruega, William Mulloy, hiciera por primera vez de los monumentos con posible orientación astronómica.

Puso su atención en 23 Ahu costeros, cuyos extremos más salientes estaban orientados casi perpendicularmente al borde costero, en una dirección norte-sur, y supuso que esto se debía a un propósito intencional. Al interior de la isla, a más de un kilómetro de la costa, le llamaron la atención ciertas plataformas que miraban hacia el sol naciente, en el día más corto del año, el del Solsticio de Invierno.

Su explicación fue, que al interior de la isla habitaban agrónomos y campesinos, quienes debían prestar atención a los solsticios de invierno y verano, puesto que las fechas de comienzo de las 4 estaciones eran determinante en el éxito de sus cosechas. Mientras que en el borde costero, habitaban los pescadores, quienes se interesaban más en los 4 puntos cardinales para establecer lugares de pesca y orientación en el mar, por lo que los equinoccios les resultaban más útiles.

 

 

El Ahu astronómico más notable al interior de la isla es el Ahu Huri A Urenga, que mira directamente hacia la elevación del sol, en el día del solsticio de invierno, el 21 de junio. Se ubica entre el sector de Puna Pau y el cerro Orito. Es considerado un observatorio solar prehistórico, construido con increíbles grados de precisión y alto nivel de sofisticación. Otra particularidad de este Ahu es un Moai que tiene 4 manos, único en su especie.

En dirección opuesta, y no muy lejos de allí, se encencuentra otra plataforma llamada Ahu Akava. Ubicada dentro del terreno donde vive el actual Gobernador de Isla de Pascua, Pedro Edmunds Paoa, cuyo Moai mira directamente hacia el punto en el mar en el que se esconde el sol, el mismo día 21 de junio, es decir en el solsticio de invierno. Según Edmunds, a esta alineación se suma el Ahu Ko Te Pei, más lejano a 3.500 metros, cuya triangulación con los otros 2 habría tenido la intención de proveer líneas visuales a las salidas y puestas del sol equinocciales. 

 

Moia y Petero Edmunds

Plano del Ahu Huri A Urenga

Solsticios y Equinoccios

Junto al borde de la plaza pavimentada del Ahu Huri A Urenga hay, según Liller, 5 cavidades circulares y cuatro pares de cúpulas que apuntan con precisión hacia los principales puntos de elevación solar. Estos habrían funcionado como artefactos de alineación solar. Lamentablemente hoy no estan visibles por estar cubiertas por pastizales. Todos estos datos, sumados al hecho de que fue construido sobre una loma que favorece su visibilidad, reafirman la conclusión de Mulloy de que el “Ahu Huri A Urenga” fue cuidadosamente diseñado y construido para ser un sorprendentemente sofisticado observatorio solar de la edad de piedra. Otros ejemplos serían, el Ahu Tahiri que señala los equinoccios y el Ahu Vinapu 2 el solsticio de verano, el Ahu Heki´i que señala el solsticio de invierno y los Ahu Ra´ai y Tongariki el solsticio de verano.

Cúpulas con estrellas en Ahu Huri A Urenga

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Hasta ahora sólo el sol y sus salidas y ocasos estacionales han sido considerados como importantes. Pero ¿habrán existido observatorios para la luna, las estrellas y los planetas? No hay evidencias hasta la fecha, sin embargo hay algunos Ahu y Moai que dan indicios de que estuvieran dedicados a las estrellas como el Ahu Ura Uranga Te Mahina (“La Luna Rubicunda”) en la bahía de Akahanga o el Ahu Moai A Mata Mea (“Moai del Planeta Marte”) cerca de Tahai. Asimismo existen numerosos petroglifos referidos a fenómenos celestes en Papa U´i He Tu´u en el Poike y en Papa Mahina cerca de  Hanga Ho´onu (La Pérouse). Todos ellos sugieren un uso astronómico.

El astrónomo español Juan Antonio Belmonte y el antropólogo Edmundo Edwards, después de estudiar 30 emplazamientos, llegaron a otras conclusiones. Según ellos muchas de las orientaciones interpretadas por Liller como equinocciales, en realidad se corresponderían con el cinturón de Orión (Tautoru) y la gran mayoría de las solsticiales se relacionarían con la ubicación de las Pléyades (Matariki), el asterismo más importante de la cultura rapanui.

Estas orientaciones estarían representados en su calendario lunar. Para estos investigadores el Ahu Huri A Urenga habría mirado hacia la salida de las Pléyades, poco antes de la salida del sol en el solsticio de invierno. Estas orientaciones están representadas en el calendario lunar. Como podemos ver, el misterio de la arqueoastronomía no quiere ser revelado, por cierto, merece mayores estudios.

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