Abejas Rapa Nui

Libres de Patógenos, una Fuente de Vida y Amor

Las abejas fueron introducidas a Isla de Pascua por los misioneros del Sagrado Corazón de Jesús en la década de 1860, desde entonces han realizado su tarea de polinizar guayabas, mangos, plátanos y flores de la pradera. En estos 50 años no han faltado iniciativas para un proyecto de apicultura en la isla, pero éstas no han prosperado en el tiempo. Quedaron cajones rotos, sin alzas, con hormigas, lo que finalmente produjo que los enjambres abandonaran el lugar.

Un reciente estudio del Centro de Emprendimiento Apícola de la U. Mayor (CeapiMayor) y la Corporación Apícola Chile (Cach), con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) descubrió que estas abejas son las únicas en el mundo libres de cualquier patógeno (bacterias, virus, ácaros, hongos). Esta excelente noticia incentivó a un grupo de propietarios de colmenares, conformar una Cooperativa Agro-apícola que denominaron Meri Henua (miel-tierra) y en menos de un año de capacitación se puede decir que Rapa Nui si tiene apicultores. “Somos como 15, lamentablemente uno de los nuestros se retiró pues consideró que lo atrasábamos en su crecimiento. El ya tiene socios continentales en Rancagua donde envasan y distribuyen en Santiago…” nos comenta su Presidenta Diana Edmunds. “Nuestra misión como cooperativa no es vender sino proteger las abejas silvestres, para lo cual cada uno de nosotros las monitorea, educar en conjunto a los niños en las escuelas y promover una reforestación urbana y rural para plantas melíferas (albahaca, hibisco, frutilla, mango, maracuyá, noni, palto, plátano, tomillo, trébol). Además tenemos un convenio con CONAF para trabajar en conjunto con la Aldea Educativa Honga’a o te Mana. Queremos despertar conciencia de que tenemos una reserva de colmenas de abejas para la isla, es casi como un Moai, es parte de nuestro patrimonio.”

 

En el planeta hay cerca de 20 mil especies de abejas y son las principales polinizadoras, pero su población está bajando por culpa de plaguicidas y enfermedades. Se estima que 75% de los principales cultivos alimentarios del mundo dependen de la zoopolinización, siendo los insectos himenópteros como las abejas y los abejorros los más eficaces. Cuatro enfermedades son las que más afectan a las abejas: el ácaro Varroa destructor, el parásito Acarapis woodi (parásito intratraqueal) y las bacterias Paenibacillus larvae y Melissococcus plutón. Hasta ahora se sabía de dos lugares en el mundo con abejas sin Varroasis: Australia y la Isla Sur de Nueva Zelanda. Estas abejas están consideradas como las más sanas del planeta por lo que su miel y subproductos son muy cotizados. Rapa Nui sería el tercero de la lista si pasa los exámenes exhaustivos del Servicio Agrícola y Ganadero de Isla de Pascua. Francisco Vergara, su Jefe Provincial, nos informa que se está haciendo un protocolo durante dos años con muestreos anuales de monitoreo de enfermedades para obtener las herramientas legales para la protección del área y la declaración oficial de territorio libre. La condición de sanidad permite a la isla convertirse en una reserva biológica e incluso exportar reinas y material genético sano.

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José Álvarez, Médico Veterinario Oficial, Encargado de Protección Pecuaria del SAG, está trabajando en el muestreo del presente año y nos confirma que en 2016 inspeccionó 8 apiarios con una distribución total de 72 colmenas y el informe determinó ausencia de las cuatro enfermedades antes mencionadas, a excepción de la especie de díptero llamado Braula (Braula coeca), el cual se puede controlar y eliminar del colmenar con un manejo simple. “Importante es el autocuidado, en especial con los materiales e insumos apícolas que se traen del continente. Lo más riesgoso es la cera, lo bueno que la Cooperativa ahora está produciendo cera en la isla. Las abejas de de Rapa Nui no solo están sanas, sino que además pueden producir mucho más que cualquier abeja del país. Como la isla no tiene temporada de frío, la producción de miel es casi todo el año, igual que la floración de las plantas de Rapa Nui, mientras en la zona central del país sólo lo hace entre fines de julio y comienzos de abril,” nos agrega José Alvarez. 

El paso siguiente es que los isleños y sus autoridades cuiden este patrimonio. Se debe restringir y evitar el ingreso de otras abejas, de miel y otros subproductos a la isla. Si una abeja de la isla se posa sobre miel traída del continente o cualquier otra parte del mundo se puede contagiar con cualquier patógeno y enfermar al resto”, nos recalcan los expertos. La próxima vez que una abeja zumba a nuestro alrededor, recordemos que ellas son magníficos indicadores de la salud ambiental, siendo una fuente de vida y amor.

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